Nos duele…
Cuando el silencio se apodera y la apatía gana terreno ante la injusticia.
Nos duele cuando la negligencia se encubre, cuando la verdad incomoda y el poder intenta silenciar lo que jamás debió callarse.
La noticia sobre Stephora Joseph, una estudiante meritoria que jamás mereció ese destino, estremece el alma. Ella y su familia no debieron atravesar ese horror. Y, sin embargo, hoy lo sentimos todos los que hemos tocado esta historia con humanidad.
Nos duele la ausencia de presencia.
Esa ausencia que impide ver los signos de auxilio, que hace que los ojos no miren, que los oídos no escuchen y que los corazones no respondan.
Cuando el miedo, la indiferencia o el poder ciegan la empatía, también se pierde la humanidad.
Lo que parecía un día de celebración terminó convertido en un día de terror. No puedo imaginar el dolor de su familia, el vacío, el duelo que quedará suspendido en la memoria.

Y también pienso en esos más de ochenta jóvenes que fueron testigos de ese momento:
¿Cómo están hoy?
¿Quién acompaña su trauma, su silencio, su miedo?
El silencio —ese que intenta ocultar la verdad— no sana.
El silencio agranda la herida.
Porque cuando alguien agoniza pidiendo ayuda, y la ausencia de presencia nos roba la oportunidad de responder, la sociedad entera falla.
Hoy, nos duele la ausencia.
Nos duele la vida que se apagó, y nos duele aún más la falta de empatía que la dejó sola.
Josinell Marieli Martínez Burgos
Neuropsicóloga Clínica | Docente Universitaria | Estudiante de Doctorado en investigación en psicología, Universidad de Valencia, España